Escaparse un fin de semana a un pequeño pueblo andaluz sigue siendo uno de los planes favoritos para miles de viajeros. Y entre todos esos rincones que mezclan naturaleza, gastronomía y tranquilidad, cada vez hay más visitantes que ponen rumbo a Grazalema.
Situado en plena Sierra de Cádiz, este municipio blanco se ha convertido en uno de los destinos rurales más buscados para desconectar durante un par de días. Sus calles estrechas, las casas encaladas y el entorno natural del parque natural de la Sierra de Grazalema atraen cada año a senderistas, amantes de la fotografía y turistas gastronómicos.
Uno de los grandes reclamos del pueblo es su tradición quesera. Los quesos elaborados con leche de cabra payoya han logrado reconocimiento nacional e internacional y muchos visitantes aprovechan el viaje para conocer pequeñas queserías artesanales de la zona.
Además de la gastronomía, Grazalema ofrece rutas sencillas para hacer en familia, miradores naturales y una amplia oferta de alojamientos rurales con chimenea y vistas a la montaña.
Durante los fines de semana, especialmente en primavera y otoño, las terrazas del centro histórico se llenan de viajeros que buscan una escapada tranquila sin necesidad de salir de Andalucía.



