Cada año millones de toneladas de alimentos terminan en la basura pese a encontrarse todavía en buen estado para el consumo. Una correcta conservación no solo ayuda a reducir el desperdicio alimentario, sino que también permite ahorrar dinero y aprovechar mejor la compra semanal.
Gran parte de los alimentos que se tiran podrían haberse consumido si se hubieran almacenado correctamente.
Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia.
«Conservar mejor los alimentos es una de las formas más sencillas de ahorrar en casa.»
Uno de los errores más frecuentes consiste en guardar todos los productos en cualquier parte del frigorífico.
Cada zona tiene una temperatura diferente y resulta más adecuada para determinados alimentos.
También es importante revisar periódicamente las fechas de consumo y organizar los productos para utilizar primero los más antiguos.
Estos hábitos encajan perfectamente con los pequeños cambios que ayudan a ahorrar en la cesta de la compra y con cómo organizar un presupuesto familiar y evitar que el dinero desaparezca sin darte cuenta.
Los recipientes herméticos, la congelación adecuada y la planificación de menús ayudan además a prolongar la vida útil de muchos alimentos.
Frutas, verduras y productos frescos suelen ser los que más desperdicio generan en los hogares.
Reducir estas pérdidas beneficia tanto al bolsillo como al medio ambiente.
Porque aprovechar mejor lo que compramos es una de las formas más inteligentes de ahorrar.

